Yavan pasan dolos días
Parece que el verano quiere entrar... y a mi me están entrando ganas de contar historias.
Dejádme que os aburra con alguna de ellas... quizás os suene antigua o moderna, hoy ya no se sabe.
Había una vez un principito... el mandaba sobre un país pequeñito, tan pequeñito que sólo cabía en su imaginación (a lo mejor creéis que estoy hablando de mi, pero recordad que había un libro sobre un principito que tenía su propio planeta)
Pues eso, que había un principito, que con el tiempo se hizo mayor, pero la pena es que nadie le dijo como era el mundo, así que decidió seguir viviendo en su país imaginario. Así, era feliz, creía que todo el mundo era bueno, que realmente a la gente le gustaba coleccionar sellos, que las flores crecían en las macetas sin esfuerzo, plaguicidas o abonos.
Pero en un momento todo eso cambió, no fue ayer, no fue hace un mes, ni hace 3 o 4 años, tampoco cuando la gente le decía que era un adolescente hirviendo en hormonas, ni cuando recordaba como había sido el día que decidió encerrarse en su mundo interior.
Fue el día que empezó a pensar, nunca volvió a ser el mismo. Más aún fue el día que aprendió a ver, ese día no le gustó nada de lo que vió.
A fecha de hoy, el principito ya no se sabe lo que es, ¿rey?, ¿emperador?, ¿Darth Vader?, ¿Espinete? o simplemente ¿él mismo?. Se deja llevar, va y viene, marcando su ritmo donde puede, dejando su huella sobre el cemento fresco si le dejan, soportando el mundo como puede. ¿Evadiéndose? A veces, pero casi siempre cargando en sus hombros la vida tal y como le viene.
Aún le gusta plantar flores, leer libros, pasar buenos ratos con los amigos de verdad (puede contarlos con los dedos de una mano... creo que yo también), ver puestas de sol y amaneceres (los días que no tiene que ir a trabajar), pasar buenos ratos y evitar los malos.
La pena es que la vida no cambia, y los palos siguen cayéndole sobre sus doloridas espaldas, es feliz pero no puede dejar de luchar.
Un día tengo que contaros como le conocí, mientras tanto os diré una cosa, plantad un árbol, pero no para verlo crecer pues desperdiciaríais la vida, si no simplemente por plantarlo, vivid, luchad, disfrutad.
Los golpes y la mala gente no dejarán de existir, pero siempre os quedará ese pequeño rincón en vuestro interior donde las flores crecerán sin ayuda, el sol saldrá y se pondrá a vuestro gusto,la cerveza siempre estará fría en la nevera (esto lo añado yo!.. ya he dicho que se acerca el verano) y donde al menos seréis vosotros mismos y no dependeréis de nada ni nadie.
He de explicaros más historias pero esta vez con más detalles... curiosones, que sois unos curiosones, por cierto ANTILLA_YEAH@hotmail.com, ya me enteraré quien eres y te explicaré como es la vidad de verdad, no la que da palos y te apuñala a traición si no la que te enseña a pensar y a ver. No tengo prisa y la vida, estimados amigos, en un momento u otro, al principio o al final, te pone en tu lugar y te da lo que te hayas merecido.
Paráos a pensar y observad... mucho habréis de descubrir.

