Supongo que todos hemos tenido sexo alguna vez en un coche, ¿a que sí? Bueno, y si no lo habéis hecho, al menos seguro que habéis fantaseado sobre ello. Mi primer despacho me pilló no tan jovencita. En una postcena de esas que tienen a bien celebrarse por fechas navideñas, de confraternización entre compañeros de trabajo, yo confraternicé, como se esperaba. A mí me gustaría saber si hay alguna estadística al respecto, sobre la cantidad de polvos y otros roces que se producen en estas sobremesas, tan abundantes en alcohol, espíritu de camaradería y de conocimiento y exploración mutuos. Yo confraternicé con uno en especial en el viaje de regreso a casa, ya que amablemente se ofreció a acompañarme. Tomar un taxi hubiera sido lo más indicado, dado el grado de alcohol que portábamos ambos, pero, si llegamos a hacerlo, no hubiera podido meterse de golpe en una bocacalle sin tráfico y empezar a besarme. Desde esa primera vez, he sospechado algunas cosas sobre anatomía automovilística, como que los diseñadores de interiores de coches han ido acortando la longitud del cambio de marchas no por facilitar la conducción, sino por facilitar la co-yunta. Y lo mismo digo de ese mecanismo que hace que los cinturones de seguridad se replieguen sobre sí mismos de forma automática en cuando se sueltan de su anclaje. Debió ocurrírsele la idea a algún ingeniero alemán que intentó besarse tan apasionada como precipitadamente con su compañera de asiento delantero…¡y se vio casi estrangulado por el cinturón del que no conseguía librarse! Así que si uno consigue tener un buen rato de besos profundos, lametones y excitaciones varias en los asientos delanteros de un coche, o ambos son menudos y muy flexibles, o ya tienen un coche con el cambio de marchas pequeñito y el freno de mano quitado. Aun cuando se den estas circunstancias, todavía hay muchos obstáculos que salvar para poder llegar a tener sexo, más o menos completo, en un coche. La ropa que lleven ambos, por ejemplo. Porque las minifaldas son para el verano, y para los asientos delanteros de los coches ¿O no? ¿Acaso no hay una estupenda relación entre las minifaldas y esos asientos tan adecuados para lucir en toda su longitud y extensión las piernas femeninas? No sé por qué tanto prohibir el uso de los móviles en plena conducción, cuando las minifaldas no se multan y a mi entender distraen pero mucho más. ¿Y alguno sabe si hay un proyecto de adecuar un manos libres para minis? Pero esa misma falda tan divertida de lucir y mostrar en los coches, pasa a ser un problema si uno intenta moverse de uno a otro asiento delantero para proceder a fusionar pieles y labios. De los tacones se puede uno librar en un par de manotazos, pero de la falda no es tan fácil, o no es aún el momento, y se interpone entre el deseo y el acto con mayor eficacia que un cinturón de castidad. Cuando ya se ha conseguido que al menos la mayor parte del cuerpo femenino haya pasado al otro lado, si es al del conductor…todavía no ha empezado lo complicado. Uno podría pensar, por ejemplo, que los coches hoy en día nos igualan a ambos sexos, y que lo mismo puede conducir uno de los dos, que proporcionar placer al otro…¡ja! Yo apuesto que los coches siguen siendo diseñados por hombres…porque sólo facilitan la felación, pero, ¿han probado a encontrar una posición apta para un cunnilingus? Tanto hablar del sexo oral en los coches, sexo oral…¡pero sexo oral sólo para la mitad de la humanidad! Y cuando de todas formas, lo que se ofrece y se pretende sí sea complacer a un caballero con una felación discreta y efectiva en su asiento de conductor…es cuando la melena se engancha en el volante, los pendientes en el limpiaparabrisas, los colgantes en las llaves y, al retirarse una de golpe para evitar que los tirones del pelo dejen algún mechón de recuerdo entre los intermitentes y las luces de cortas, se pulsa por error el claxón, se encienden las luces de emergencia al intentar pararlo, mientras el parabrisas ha cobrado vida y las luces largas han deslumbrado a medio aparcamiento. Y eso, si la alarma superautomática, pija y algo celosa, no ha decidido dispararse y conseguir que se acerquen los de seguridad. Moraleja: ¿quién dijo que el parking de un centro comercial es un lugar tranquilo para el sexo?
Al final, las escaleras mecánicas pueden resultar mucho más divertidas y algo menos concurridas.
Supongo que todos hemos tenido sexo alguna vez en un coche, ¿a que sí? Bueno, y si no lo habéis hecho, al menos seguro que habéis fantaseado sobre ello. Mi primer despacho me pilló no tan jovencita. En una postcena de esas que tienen a bien celebrarse por fechas navideñas, de confraternización entre compañeros de trabajo, yo confraternicé, como se esperaba. A mí me gustaría saber si hay alguna estadística al respecto, sobre la cantidad de polvos y otros roces que se producen en estas sobremesas, tan abundantes en alcohol, espíritu de camaradería y de conocimiento y exploración mutuos. Yo confraternicé con uno en especial en el viaje de regreso a casa, ya que amablemente se ofreció a acompañarme. Tomar un taxi hubiera sido lo más indicado, dado el grado de alcohol que portábamos ambos, pero, si llegamos a hacerlo, no hubiera podido meterse de golpe en una bocacalle sin tráfico y empezar a besarme. Desde esa primera vez, he sospechado algunas cosas sobre anatomía automovilística, como que los diseñadores de interiores de coches han ido acortando la longitud del cambio de marchas no por facilitar la conducción, sino por facilitar la co-yunta. Y lo mismo digo de ese mecanismo que hace que los cinturones de seguridad se replieguen sobre sí mismos de forma automática en cuando se sueltan de su anclaje. Debió ocurrírsele la idea a algún ingeniero alemán que intentó besarse tan apasionada como precipitadamente con su compañera de asiento delantero…¡y se vio casi estrangulado por el cinturón del que no conseguía librarse! Así que si uno consigue tener un buen rato de besos profundos, lametones y excitaciones varias en los asientos delanteros de un coche, o ambos son menudos y muy flexibles, o ya tienen un coche con el cambio de marchas pequeñito y el freno de mano quitado. Aun cuando se den estas circunstancias, todavía hay muchos obstáculos que salvar para poder llegar a tener sexo, más o menos completo, en un coche. La ropa que lleven ambos, por ejemplo. Porque las minifaldas son para el verano, y para los asientos delanteros de los coches ¿O no? ¿Acaso no hay una estupenda relación entre las minifaldas y esos asientos tan adecuados para lucir en toda su longitud y extensión las piernas femeninas? No sé por qué tanto prohibir el uso de los móviles en plena conducción, cuando las minifaldas no se multan y a mi entender distraen pero mucho más. ¿Y alguno sabe si hay un proyecto de adecuar un manos libres para minis? Pero esa misma falda tan divertida de lucir y mostrar en los coches, pasa a ser un problema si uno intenta moverse de uno a otro asiento delantero para proceder a fusionar pieles y labios. De los tacones se puede uno librar en un par de manotazos, pero de la falda no es tan fácil, o no es aún el momento, y se interpone entre el deseo y el acto con mayor eficacia que un cinturón de castidad. Cuando ya se ha conseguido que al menos la mayor parte del cuerpo femenino haya pasado al otro lado, si es al del conductor…todavía no ha empezado lo complicado. Uno podría pensar, por ejemplo, que los coches hoy en día nos igualan a ambos sexos, y que lo mismo puede conducir uno de los dos, que proporcionar placer al otro…¡ja! Yo apuesto que los coches siguen siendo diseñados por hombres…porque sólo facilitan la felación, pero, ¿han probado a encontrar una posición apta para un cunnilingus? Tanto hablar del sexo oral en los coches, sexo oral…¡pero sexo oral sólo para la mitad de la humanidad! Y cuando de todas formas, lo que se ofrece y se pretende sí sea complacer a un caballero con una felación discreta y efectiva en su asiento de conductor…es cuando la melena se engancha en el volante, los pendientes en el limpiaparabrisas, los colgantes en las llaves y, al retirarse una de golpe para evitar que los tirones del pelo dejen algún mechón de recuerdo entre los intermitentes y las luces de cortas, se pulsa por error el claxón, se encienden las luces de emergencia al intentar pararlo, mientras el parabrisas ha cobrado vida y las luces largas han deslumbrado a medio aparcamiento. Y eso, si la alarma superautomática, pija y algo celosa, no ha decidido dispararse y conseguir que se acerquen los de seguridad. Moraleja: ¿quién dijo que el parking de un centro comercial es un lugar tranquilo para el sexo?
Al final, las escaleras mecánicas pueden resultar mucho más divertidas y algo menos concurridas.
Mira que son ganas de complicarse la vida, aguantad un poco y esperad a llegar a casa, empotraros el uno al otro contra el recibidor, pasead vuestra lujuria alcohólica de lado a lado del pasillo y luego, con más pasión que hasta ahora destrozad los muelles de la cama. Es más cómodo.
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Auto escue ladel sexo
Supongo que todos hemos tenido sexo alguna vez en un coche, ¿a que sí? Bueno, y si no lo habéis hecho, al menos seguro que habéis fantaseado sobre ello.
Mi primer despacho me pilló no tan jovencita. En una postcena de esas que tienen a bien celebrarse por fechas navideñas, de confraternización entre compañeros de trabajo, yo confraternicé, como se esperaba. A mí me gustaría saber si hay alguna estadística al respecto, sobre la cantidad de polvos y otros roces que se producen en estas sobremesas, tan abundantes en alcohol, espíritu de camaradería y de conocimiento y exploración mutuos.
Yo confraternicé con uno en especial en el viaje de regreso a casa, ya que amablemente se ofreció a acompañarme. Tomar un taxi hubiera sido lo más indicado, dado el grado de alcohol que portábamos ambos, pero, si llegamos a hacerlo, no hubiera podido meterse de golpe en una bocacalle sin tráfico y empezar a besarme.
Desde esa primera vez, he sospechado algunas cosas sobre anatomía automovilística, como que los diseñadores de interiores de coches han ido acortando la longitud del cambio de marchas no por facilitar la conducción, sino por facilitar la co-yunta.
Y lo mismo digo de ese mecanismo que hace que los cinturones de seguridad se replieguen sobre sí mismos de forma automática en cuando se sueltan de su anclaje. Debió ocurrírsele la idea a algún ingeniero alemán que intentó besarse tan apasionada como precipitadamente con su compañera de asiento delantero…¡y se vio casi estrangulado por el cinturón del que no conseguía librarse!
Así que si uno consigue tener un buen rato de besos profundos, lametones y excitaciones varias en los asientos delanteros de un coche, o ambos son menudos y muy flexibles, o ya tienen un coche con el cambio de marchas pequeñito y el freno de mano quitado.
Aun cuando se den estas circunstancias, todavía hay muchos obstáculos que salvar para poder llegar a tener sexo, más o menos completo, en un coche.
La ropa que lleven ambos, por ejemplo.
Porque las minifaldas son para el verano, y para los asientos delanteros de los coches ¿O no? ¿Acaso no hay una estupenda relación entre las minifaldas y esos asientos tan adecuados para lucir en toda su longitud y extensión las piernas femeninas? No sé por qué tanto prohibir el uso de los móviles en plena conducción, cuando las minifaldas no se multan y a mi entender distraen pero mucho más. ¿Y alguno sabe si hay un proyecto de adecuar un manos libres para minis?
Pero esa misma falda tan divertida de lucir y mostrar en los coches, pasa a ser un problema si uno intenta moverse de uno a otro asiento delantero para proceder a fusionar pieles y labios.
De los tacones se puede uno librar en un par de manotazos, pero de la falda no es tan fácil, o no es aún el momento, y se interpone entre el deseo y el acto con mayor eficacia que un cinturón de castidad.
Cuando ya se ha conseguido que al menos la mayor parte del cuerpo femenino haya pasado al otro lado, si es al del conductor…todavía no ha empezado lo complicado.
Uno podría pensar, por ejemplo, que los coches hoy en día nos igualan a ambos sexos, y que lo mismo puede conducir uno de los dos, que proporcionar placer al otro…¡ja!
Yo apuesto que los coches siguen siendo diseñados por hombres…porque sólo facilitan la felación, pero, ¿han probado a encontrar una posición apta para un cunnilingus?
Tanto hablar del sexo oral en los coches, sexo oral…¡pero sexo oral sólo para la mitad de la humanidad!
Y cuando de todas formas, lo que se ofrece y se pretende sí sea complacer a un caballero con una felación discreta y efectiva en su asiento de conductor…es cuando la melena se engancha en el volante, los pendientes en el limpiaparabrisas, los colgantes en las llaves y, al retirarse una de golpe para evitar que los tirones del pelo dejen algún mechón de recuerdo entre los intermitentes y las luces de cortas, se pulsa por error el claxón, se encienden las luces de emergencia al intentar pararlo, mientras el parabrisas ha cobrado vida y las luces largas han deslumbrado a medio aparcamiento.
Y eso, si la alarma superautomática, pija y algo celosa, no ha decidido dispararse y conseguir que se acerquen los de seguridad.
Moraleja: ¿quién dijo que el parking de un centro comercial es un lugar tranquilo para el sexo?
Al final, las escaleras mecánicas pueden resultar mucho más divertidas y algo menos concurridas.
Auto escue ladel sexo
Supongo que todos hemos tenido sexo alguna vez en un coche, ¿a que sí? Bueno, y si no lo habéis hecho, al menos seguro que habéis fantaseado sobre ello.
Mi primer despacho me pilló no tan jovencita. En una postcena de esas que tienen a bien celebrarse por fechas navideñas, de confraternización entre compañeros de trabajo, yo confraternicé, como se esperaba. A mí me gustaría saber si hay alguna estadística al respecto, sobre la cantidad de polvos y otros roces que se producen en estas sobremesas, tan abundantes en alcohol, espíritu de camaradería y de conocimiento y exploración mutuos.
Yo confraternicé con uno en especial en el viaje de regreso a casa, ya que amablemente se ofreció a acompañarme. Tomar un taxi hubiera sido lo más indicado, dado el grado de alcohol que portábamos ambos, pero, si llegamos a hacerlo, no hubiera podido meterse de golpe en una bocacalle sin tráfico y empezar a besarme.
Desde esa primera vez, he sospechado algunas cosas sobre anatomía automovilística, como que los diseñadores de interiores de coches han ido acortando la longitud del cambio de marchas no por facilitar la conducción, sino por facilitar la co-yunta.
Y lo mismo digo de ese mecanismo que hace que los cinturones de seguridad se replieguen sobre sí mismos de forma automática en cuando se sueltan de su anclaje. Debió ocurrírsele la idea a algún ingeniero alemán que intentó besarse tan apasionada como precipitadamente con su compañera de asiento delantero…¡y se vio casi estrangulado por el cinturón del que no conseguía librarse!
Así que si uno consigue tener un buen rato de besos profundos, lametones y excitaciones varias en los asientos delanteros de un coche, o ambos son menudos y muy flexibles, o ya tienen un coche con el cambio de marchas pequeñito y el freno de mano quitado.
Aun cuando se den estas circunstancias, todavía hay muchos obstáculos que salvar para poder llegar a tener sexo, más o menos completo, en un coche.
La ropa que lleven ambos, por ejemplo.
Porque las minifaldas son para el verano, y para los asientos delanteros de los coches ¿O no? ¿Acaso no hay una estupenda relación entre las minifaldas y esos asientos tan adecuados para lucir en toda su longitud y extensión las piernas femeninas? No sé por qué tanto prohibir el uso de los móviles en plena conducción, cuando las minifaldas no se multan y a mi entender distraen pero mucho más. ¿Y alguno sabe si hay un proyecto de adecuar un manos libres para minis?
Pero esa misma falda tan divertida de lucir y mostrar en los coches, pasa a ser un problema si uno intenta moverse de uno a otro asiento delantero para proceder a fusionar pieles y labios.
De los tacones se puede uno librar en un par de manotazos, pero de la falda no es tan fácil, o no es aún el momento, y se interpone entre el deseo y el acto con mayor eficacia que un cinturón de castidad.
Cuando ya se ha conseguido que al menos la mayor parte del cuerpo femenino haya pasado al otro lado, si es al del conductor…todavía no ha empezado lo complicado.
Uno podría pensar, por ejemplo, que los coches hoy en día nos igualan a ambos sexos, y que lo mismo puede conducir uno de los dos, que proporcionar placer al otro…¡ja!
Yo apuesto que los coches siguen siendo diseñados por hombres…porque sólo facilitan la felación, pero, ¿han probado a encontrar una posición apta para un cunnilingus?
Tanto hablar del sexo oral en los coches, sexo oral…¡pero sexo oral sólo para la mitad de la humanidad!
Y cuando de todas formas, lo que se ofrece y se pretende sí sea complacer a un caballero con una felación discreta y efectiva en su asiento de conductor…es cuando la melena se engancha en el volante, los pendientes en el limpiaparabrisas, los colgantes en las llaves y, al retirarse una de golpe para evitar que los tirones del pelo dejen algún mechón de recuerdo entre los intermitentes y las luces de cortas, se pulsa por error el claxón, se encienden las luces de emergencia al intentar pararlo, mientras el parabrisas ha cobrado vida y las luces largas han deslumbrado a medio aparcamiento.
Y eso, si la alarma superautomática, pija y algo celosa, no ha decidido dispararse y conseguir que se acerquen los de seguridad.
Moraleja: ¿quién dijo que el parking de un centro comercial es un lugar tranquilo para el sexo?
Al final, las escaleras mecánicas pueden resultar mucho más divertidas y algo menos concurridas.
Yo tengo un camión... para lo que quieras..
Mira que son ganas de complicarse la vida, aguantad un poco y esperad a llegar a casa, empotraros el uno al otro contra el recibidor, pasead vuestra lujuria alcohólica de lado a lado del pasillo y luego, con más pasión que hasta ahora destrozad los muelles de la cama.
Es más cómodo.
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